Dotado de una extraordinaria inteligencia, Dexter no se conforma con ser el primero de la clase: a él lo que realmente le gusta es hacer peligrosos experimentos químicos y fabricar inventos alucinantes. Tanto, que detrás de su habitación ha construido un laboratorio secreto que para sí quisiera la NASA. Allí se pasa las horas exprimiendo su imaginación para inventar trajes robóticos, cascos de control mental o el superordenador central Quadraplex T-3000.
Cada una de sus revolucionarias creaciones sería de gran ayuda para la Humanidad, si no fuera porque la pesada de su hermana y su eterno rival Mandark siempre le están fastidiando. Y es que, por difícil que parezca, su hermana Dee Dee ha conseguido la clave de acceso al laboratorio y no duda en irrumpir en él en los momentos más inoportunos para hacerlo todo pedazos con su entusiasmo y sus ganas de divertirse.
Por si esto no fuera suficiente, Dexter también tiene que mantener su laboratorio a salvo de las malvadas artimañas de Mandark, el otro genio del cole, que insiste en enfrentarse con Dexter para demostrar al mundo quién es más listo de los dos.





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